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El contacto directo con la naturaleza es una de las actividades más relajantes y energizantes que las personas de todas las edades pueden tener. Sin embargo, los niños son los más beneficiados en dichos espacios puesto que tienen mucha influencia en su comportamiento y otros aspectos. Por ello, se considera que el contacto con la naturaleza es una de las mejores medicinas para los seres humanos, y en especial para los más pequeños. A continuación, expondremos algunas de las razones por las que los niños deben estar en permanente contacto con la naturaleza.

  1. Integración: cuando los niños y niñas comparten actividades en espacios cerrados, generalmente se distraen de lo que se les pretende inculcar, e incluso no participan de dichas jornadas. Adicionalmente, los juegos con muñecas o figuras de acción predisponen a que los niños asuman que los juguetes son “de su propiedad”. En cambio, las dinámicas o juegos que se dan al aire libre son ideales porque, además de facilitar la concentración, permite que tanto niños como niñas se integren entre sí al compartir objetos propios de la naturaleza, como rocas, palos o arena, entre otros.
  2. Mejor estado de salud: en muchas ocasiones, los padres o los adultos cuidadores hacen que los niños permanezcan en casa, el automóvil y en otros espacios cerrados en general. En cambio, si se les permite estar en espacios abiertos y, desde luego, campestres, tendrán un mejor estado de ánimo y serán más resistentes contra las enfermedades del entorno natural; además, la naturaleza permite que se reduzcan los niveles de estrés en los niños, lo que incidiría en un mejor comportamiento.
  3. Fortalecimiento de los valores y la cooperación: cuando los niños se encuentran rodeados de la naturaleza, desarrollan más habilidades y fortalezas que en espacios cerrados al ser conscientes que deben colaborar entre sí; de igual forma, facilita que los niños evalúen sus capacidades, midan riesgos y se animen a cumplir retos que en otros espacios no podrían hacer, como trepar árboles, construir pequeñas casas con troncos o escalar cuerdas.
  4. Sensibilización hacia el medioambiente: uno de los grandes beneficios de estar en zonas verdes es que ello invita a tomar conciencia sobre la importancia de conservar las plantas, los ríos y demás elementos que nos brinda la naturaleza, y en los niños es aún más beneficioso, puesto que, al aprender de cerca sobre vegetación y animales, los espacios campestres les enseñan a crecer con una mentalidad más ecológica y una gran disposición a ser amigables con el medioambiente. Si esto se generaliza en las escuelas y los hogares, los niños valorarán cada vez más el trabajo de los jardineros, autoridades ambientales y demás personas que se involucren en el cuidado de la naturaleza.
  5. Favorecimiento del desarrollo intelectual: cuando los niños están en contacto con la naturaleza, ésta tiene una gran influencia en sus habilidades neuronales y motrices, pues les permite estar más despiertos y proactivos ante los retos que puedan enfrentar, y además beneficia el desarrollo cognitivo, por lo que dichas situaciones permitirían formar en los niños y niñas un mejor conocimiento a partir de sus experiencias y aprendizajes con el entorno que les rodea.
  6. Más imaginación: los juegos con elementos naturales permiten que los niños y niñas automáticamente creen un universo a partir de sí mismos, debido a que pueden imaginar múltiples situaciones por el hecho de no tener juguetes previamente elaborados.